Aviso · Samaniego · 27 de septiembre de 2026
Vuestra web le está dando a Google una lista de cuatro mil quinientas direcciones, y miles son de casino
Las páginas hoy no existen: devuelven un 404. Pero siguen en la lista que genera vuestro propio WordPress.
Qué hay exactamente
Empiezo por lo que NO pasa, para que nadie se lleve un susto de más: vuestra portada está bien y las páginas de casino, al abrirlas, devuelven «Página no encontrada». Lo he comprobado una a una. No hay contenido de casino publicado y visible en vuestra web.
Lo que sí pasa
El mapa del sitio —el fichero que vuestro propio WordPress genera para decirle a Google qué páginas tenéis— está en remirezdeganuza.com/sitemap_index.xml y se divide en veinte listas. Solo la primera tiene mil direcciones, y seiscientas una llevan la palabra «casino». En total pasan de las cuatro mil quinientas.
Tres de ellas, para que las veáis:
remirezdeganuza.com/experiencia-en-casino-de-bitcoin/ remirezdeganuza.com/humboldt-casino-codigo-promocional-y-bonus-code-2025/ remirezdeganuza.com/blackjack-21-como-se-juega/
Todas llevan la misma fecha de modificación: diciembre de 2025.
Qué significa eso, y qué no
Un mapa del sitio de WordPress se genera a partir de lo que hay en la base de datos. Que esas cuatro mil quinientas direcciones sigan saliendo en él, nueve meses después, apunta a que las entradas siguen estando en vuestra base de datos aunque las páginas no se sirvan. Pero eso es una deducción mía, no un hecho que yo pueda ver desde fuera: quien os lleve la web lo sabrá en dos minutos.
Lo que sí es un hecho es lo primero: vuestra web le está entregando a Google esa lista.
Compruébalo tú, en treinta segundos
Abrid esta dirección en el navegador:
remirezdeganuza.com/post-sitemap.xml
Es la lista que vuestra web le da a Google. Bajad un poco y vedla.
Y luego abrid una cualquiera de esas direcciones: veréis que sale vuestro «Página no encontrada». Esa es justo la parte tranquilizadora.
No hace falta creerme. Es lo bueno de esto: se ve.
Por qué corre prisa
Que devuelvan 404 es una buena noticia a medias. La mala es que Google sigue recibiendo la lista, y rastrea lo que se le da: durante meses ha estado pidiendo miles de direcciones de casino en el dominio de una bodega de Rioja Alavesa.
Google tiene una categoría para esto —contenido pirateado— y no distingue bien entre «lo tuve y lo limpié» y «lo tengo»: lo que mira es el rastro. Mientras el mapa siga entregando esas direcciones, el rastro sigue ahí.
Lo que yo preguntaría a quien os lleva la web son dos cosas: si esas entradas siguen en la base de datos, y por dónde entraron en diciembre. Lo segundo importa más que lo primero.
Esto no es culpa de quien os hizo la web. Una intrusión le pasa a webs bien hechas continuamente, y por caminos muy distintos. Cuál fue el vuestro no lo sé y no lo voy a adivinar. Lo digo para que nadie se lo tome como un reproche.
Qué hacer, por orden
- Pasádselo hoy a quien os lleve la webCon esta página basta. No hace falta que sepan nada más: con ver la dirección o buscar la palabra, lo entienden en un minuto.
- Que cambien las contraseñasLas del gestor de la web, las del alojamiento y las del FTP si lo hay. Antes de limpiar nada, porque si no se vuelve a llenar.
- Que limpien y actualicenQuitar lo que está metido, actualizar el gestor y todos los complementos, y borrar los que ya no se usen. Por ahí suele entrar.
- Que lo digan en Google Search ConsoleEs gratis. Se pide una revisión y Google vuelve a mirar el sitio. Si no se pide, la penalización puede tardar meses en irse sola.
- Y que dejen puesta una copia de seguridad automáticaSemanal, y que se pueda volver atrás. Es lo que convierte un susto en media hora de trabajo.
Nada de esto lo tenéis que contratar conmigo. Lo normal es que lo arregle quien ya os lleva la web, y probablemente en un rato.
Y quién soy yo
Me llamo Guillermo Urruchua y hago webs aquí en Bizkaia. Estaba pasando un detector por las webs de hostelería y alojamiento de Álava —doscientas cuarenta y nueve, del fichero oficial de turismo del Gobierno Vasco— y la vuestra saltó.
No os conozco, nadie me ha mandado escribiros y esta página no me la ha pedido nadie. La he hecho porque me pareció que había que decíroslo.
Si algún día queréis que alguien mire vuestra web con calma —esto, y lo demás— podéis escribirme. Y si no, también: lo de arriba sigue valiendo igual.